10 de Julio de 2003
Carmen María Ramos
La Nacion
 
El modelo de Yunus gana terreno entre los mendocinos
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Los microcréditos suman más adeptos
  • La idea del economista bengalí crece en Mendoza
  • La Fundación Aldeas Grameen otorga préstamos y realiza alianzas con otras entidades

Frente al asistencialismo como única respuesta a la pobreza, hay gente que trabaja para generar cambios en la vida de las personas de menores recursos, a partir de su capacidad, esfuerzo, creatividad y espíritu emprendedor.

Un caso concreto en este sentido es la Fundación Aldeas Grameen Mendoza, entidad que nació en 2000 del grupo parroquial Caritas de Chacras de Coria, con objeto de facilitar el financiamiento para microemprendimientos productivos de los más pobres, que se basa en el modelo creado por el economista bengalí Mohammad Yunus.

En 1982, Yunus fundó oficialmente el Grameen Bank (Banco de la Aldea), que hoy mueve 2400 millones de dólares, tiene más de tres millones de afiliados y beneficia a quince millones de personas con préstamos de 110 dólares por año. Personas que están logrando salir de la miseria más absoluta sin limosnas ni ayuda humanitaria. Sólo con pequeños créditos.

La idea de Yunus ya se ha extendido a más de 60 países, entre ellos la Argentina, el primer país en abrir el llamado Banco de los Pobres en América latina, donde también hay otras experiencias exitosas de parecido tenor, como el Banco Solidario (Bansol), en Bolivia; Contigo, en Chile, y el Banco Mundial de la Mujer, en Córdoba.

En el caso de Grameen Mendoza, que lidera la empresaria Mónica Pescarmona, el monto de los préstamos no supera los $ 500, por devolver en forma periódica, con responsabilidad y garantía solidaria del grupo, a partir de la financiación de benefactores y de la cooperación internacional. Están destinados a personas carecientes, predominantemente mujeres, con bajos niveles de educación y ocupaciones relacionadas principalmente con las actividades productivas.

Para ello, previamente realizan una convocatoria para informar sobre las factibilidades del microemprendimiento, seleccionan y forman grupos de responsabilidad solidaria de cinco integrantes como mínimo, capacitan a los grupos y evalúan los proyectos por financiar. "Ningún individuo ni entidad por sí misma puede resolver las graves situaciones de pobreza", dice Mónica Pescarmona.

A su juicio, el sistema de Yunus de microcréditos tampoco es una solución mágica, pero posee cualidades que son imprescindibles para encarar cualquier estrategia que se proponga lograr un crecimiento sostenido. Destaca que no alienta el asistencialismo, sino la autoayuda, algo clave para preservar la dignidad. "Además, contribuye a que los sectores más pobres creen ingresos legítimos y constantes, al tiempo que beneficia al receptor, genera un ejemplo y, por lo tanto, un círculo virtuoso y multiplicador", dice.

El radio de acción de Grameen Mendoza comprende Palmira, zona rural distante unos 50 kilómetros de la capital, con el mayor índice de desocupación: el 70 por ciento de la población económicamente activa.

También el barrio La Gloria, situado en Godoy Cruz, zona con un alto nivel de conflictos y violencia suburbana, así como Chacras de Coria y Potrerillos, ambas en Luján de Cuyo, y Uspallata, donde existen muy pocas fuentes de trabajo que no deriven del tráfico de la ruta a Chile.

Alianza con Conin

En el corto plazo, el proyecto es poner en marcha una alianza con la Cooperadora para la Nutrición Infantil (Conin), que lidera el pediatra Abel Albino, para trabajar en conjunto en las zonas donde esta institución actúa desde hace años: Rivadavia y El Algarrobal. A largo plazo, la idea es establecer alianzas estratégicas con otras organizaciones provinciales y nacionales.

"La gente no quiere los planes Trabajar ni Jefes y Jefas de Hogar. Dicen que les quitan la dignidad, la esperanza y el sentido de lucha por crecer y mejorar en sus vidas", asegura Pescarmona. Afirma, en cambio, que esta metodología ayuda a sacar a las personas de la pobreza en la que están sumergidas y a superar situaciones de violencia enraizadas en estos panoramas de marginalidad y falta de futuro.

"Lo interesante de este sistema es que, además, acompaña a la persona durante el desarrollo de su emprendimiento con apoyo técnico, programas de educación, de salud, de nutrición, de planificación familiar y todos aquellos apoyos que contribuyan a asegurar su subsistencia", dice la presidenta.

Explica que si la cadena de receptores y donantes no se quiebra, todos salen beneficiados, de modo que para seguir creciendo se necesita el aporte de fondos. "Esto es muy importante porque, si no, no se logra la sustentabilidad de la fundación", concluye.