Por Susana Reinoso
De la Redacción de LA NACION
Martes 11 de Marzo de 2003
 
"Los periodistas nos volvimos temerosos"
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Entrevista con Joaquín Estefanía, ex director de El País, de Madrid
------ Vino a la Argentina a presentar su libro "Hij@ ¿qué es la globalización?"------

* Afirma que antes cada generación vivía mejor que la anterior, pero que ya no es así
* Dice que ahora no sabemos hacia dónde vamos
* Rescata el valor del movimiento antiglobalización

"Hasta hace pocas décadas, todos creíamos que el mundo era un lugar donde se iba acumulando progreso. Cada generación vivía mejor que la anterior. Ahora ya no es así. Se está destruyendo una forma de entender las cosas, pero todavía no se ha construido una cosa nueva. Y no podemos definirla porque no sabemos hacia dónde vamos."

El reconocido periodista español Joaquín Estefanía -a quien pertenece la reflexión que antecede- pasó por Buenos Aires invitado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para hablar sobre "Los retos de la nueva economía". Estefanía -que dirigió El País, de Madrid, entre 1988 y 1993, y es hoy director de Opinión de ese diario- presentó en la Argentina su reciente libro "Hij@ ¿qué es la globalización?" (Aguilar), en el que procura dar respuesta a 22 interrogantes, de cara a los jóvenes globalifóbicos.

Con una hija de 23 años, es decir, en edad globalifóbica, el editor rescata el valor de la contracultura de este movimiento, que, según dice, promueve ampliar "una globalización que nació mutilada".

-Si el mundo ya no es un lugar seguro para caminar hacia el progreso, ¿hacia dónde cree que va?

-No lo sé, no lo sé. Lo que sí es seguro es que caminamos hacia lo desconocido. Hace unos días, en una reunión que mantuve aquí con editores y cuadros de los principales periódicos, hablábamos sobre la transición española y un editor dijo algo que me conmovió. "En estos momentos, en la Argentina estamos haciendo una transición de una democracia hacia no sabemos dónde", reflexionó.

-Es la realidad mundial, ¿no?

-Es así, en la Argentina y en todas partes. Hay vectores de valores luchando en distintas direcciones y aún no sabemos cuál va a ser el dominante en la primera mitad del siglo XXI.

-¿Y de qué modo eso diseña la realidad actual?

-Me surgen conceptos como fragmentación, fragilidad, laboratorio, unilateralismo, desconcierto, incertidumbre, profundidad. Aún no hemos teorizado al respecto y no sabemos qué tenemos por delante. Estamos en transición en el mundo entero.

-Sostiene usted que se han perfeccionado los sistemas de manipulación de conciencias y opiniones. ¿Le atribuye responsabilidad a los medios en ese proceso?

-Por supuesto. Soy bastante pesimista en cuanto al papel de la prensa y de los periodistas en los últimos tiempos. Tenemos dos problemas: la autocensura y el amarillismo, porque la prensa ha copiado a los medios audiovisuales. Aunque esto es secundario. En el primer caso, en todas partes los periodistas nos volvimos muy temerosos de los intereses de nuestras empresas, de los intereses políticos y económicos existentes en relación. Esto crea un problema de opacidad. Hay muchos casos en que no se sabe quiénes son los propietarios auténticos de los medios. Con excepción de unos pocos casos, las empresas de comunicación están en manos de sectores industriales que entran en los medios por intereses a veces espurios. Aunque algunas otras sean sinceros. Estoy muy preocupado por esto. Creo que estamos retrocediendo.

-¿Qué debe distinguir a un buen periodista?

-Además de ser técnicamente bueno, tiene que tener conocimientos y recuperar los valores. Un buen periodista tiene que gozar de sentido común, honestidad y salud.

-De cara a una guerra contra Irak de consecuencias imprevisibles, ¿quiénes son los villanos, los héroes y los rebeldes?

-En estos días, en la administración Bush se ha empezado a tomar conciencia de los peligros de esta globalización, que ya no son los que se atribuían al movimiento antiglobalizador. Tiene que ver con hechos nuevos. Por ejemplo, que países o grupos pequeños puedan poseer armas de destrucción masiva, a través del desarrollo de tecnología sofisticada. Ellos serían los nuevos villanos. Pero también a través de esas tecnologías se pueden crear movilizaciones espectaculares contra la guerra. El nuevo héroe es la opinión pública mundial. La paradoja hoy es que la administración Bush no tiene para nada controlada la globalización. Los rebeldes serían los países que en el Consejo de Seguridad se oponen a favorecer la guerra.

-¿Cómo afecta a la democracia participativa "la existencia de hombres que se creen dioses y que hacen del dinero una religión universal", como diría Margarita Riviére?

-La primera consecuencia es una falta de calidad de la democracia. Cada vez decide más cosas que afecta a los ciudadanos de los países gente a la que no hemos elegido, que no tiene rostro y que es anónima. La democracia se está vaciando de contenidos y esa pérdida de calidad es lo que más está incidiendo en el mundo.

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