| La
explotación de piedra amenaza un patrimonio natural de extraordinario
valor: las sierras de Tandil. Este atractivo sistema serrano ubicado
en el sur de la provincia de Buenos Aires está sufriendo
daños ambientales irreparables como consecuencia de la actividad
minera que se lleva a cabo desde fines del siglo pasado. Su continuación
inhibe un desarrollo urbano armónico y produce un intenso
deterioro en el paisaje.
Aún con sistemas artesanales de explotación,
ya ha sido destruido el cerro Leones, uno de los más característicos
del área, junto a El Centinela y La Movediza, cuya famosa
piedra cayo en 1912. Hoy, con métodos más intensos,
que requieren escasa mano de obra, unos pocos minutos alcanzan para
que una explosión convierta miles de toneladas de roca en
material molido. Esto torna evidente que sitios como Tandil deberían
estar al margen de actividades económicas que puedan amenazar,
en el largo plazo, el uso sostenible y la protección de sus
tesoros naturales.
Las sierras del sistema de Tandilia esconden
en su belleza una riquísima historia geológica. Su
estudio permitiría conocer más profundamente la formación
del relieve de nuestro continente y, particularmente, la separación
de Africa y América. En los mismos cerros que rodean la ciudad
de Tandil afloran rocas precámbricas, las más antiguas
de nuestro país, que datan de 2200 millones de años
atrás.
Es éste un momento oportuno para analizar
en qué medida cualquier actividad contribuye a la conservación
de este patrimonio natural y vislumbrar el potencial económico
de estos recursos para ser aprovechados por sus funciones biológicas,
sus valores naturales y culturales o su potencial recreativo. Se
trata de llevar a cabo una gestión dinámica, más
creativa e inteligente, que integre el sentir de la gente de hoy,
que prefiere vivir de un modo más armónico con su
entorno.
Es cierto que, por su localización cercana
a los centros de consumo, la explotación de piedra en Tandil
abarata los gastos de flete, pero dado que existen numerosos sitios
para extraer ese material -donde su explotación no destruye
un paisaje único ni inhibe otras actividades-, la continuidad
de la minería se realiza a costa de un daño ambiental
irreversible. |
Tandil es un partido
con una economía diversificada. Allí la producción
lechera, la industria agroalimentaria, la metalmecánica,
y la educativa y cultural se destacan por su calidad y potencialidades.
El turismo, de creciente importancia y de proyecciones optimistas,
ofrece grandes posibilidades en la medida en que se valoricen sus
atractivos y se evite la degradación del ambiente.
Desde hace varios años, distintas organizaciones sociales,
como la Multisectorial para la Preservación de las Sierras
de Tandil -una asociación civil específicamente dedicada
a esta problemática-, se han movilizado de modo creciente,
reclamando una política coherente, que detenga la destrucción
y proteja efectivamente las sierras. Un ejemplo ha sido la oposición
al desarrollo de la actividad minera en áreas de belleza
indiscutida, como la zona de la sierra Alta de Vela, un sitio que
merece el carácter de área protegida, no obstante
lo cual existió la voluntad de transformarlo en un parque
minero.
Un sistema superficial para la toma de decisiones vinculado al
desarrollo de proyectos de explotación de recursos naturales
o de gran infraestructura alrededor de diversos paisajes y lugares
de especial riqueza natural o valor cultural en la Argentina ha
permanecido indiferente a la destrucción sistemática
de recursos únicos. La falta de herramientas adecuadas y
transparentes no hace sino promover conflictos sociales como lo
ha demostrado el caso de la mina de oro en Esquel.
Hoy las comunidades deben involucrarse, de modo ordenado, en la
planificación de su territorio, porque sin duda alguna implica
la planificación de su futuro. Es necesario contar con un
proceso que fortalezca la participación ciudadana, las instituciones,
los procesos gubernamentales y el respeto por los procesos democráticos
de modo de evitar la destrucción de la belleza de Tandil.
Queda claro que las posibilidades de las generaciones futuras de
conocer y disfrutar de este sitio único estarán subordinadas
a las decisiones que se tomen en la actualidad.
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