Los sifones de la fachada se iluminan . Un cartel anuncia "La histérica son ellos", una obra de teatro dirigida por Montenegro. ¿Es una sodería? ¿Es un teatro? Es las dos cosas o, como prefiere llamarla Aquilino "Pili" Guerra, su dueño y entusiasta, es "La Sodería-Espacio Artístico Fabril".
La fábrica está en una casa chorizo centenaria de Belgrano. Allí vivía la familia Guerra, y el abuelo y el padre de Aquilino instalaron la fábrica de soda en 1948 . "Todos los días a las cinco y media de la mañana teníamos que buscar los caballos para repartir la soda", recuerda Guerra hijo, más tarde arquitecto.
En los últimos tiempos, el negocio fue decayendo. "La gente ya no toma soda", se lamenta Guerra. Pero lejos de desanimarse, Pili se inspiró en el ejemplo de IMPA. "Mi esposa, Leonora Deller, es bailarina y siempre soñamos con tener una sala teatral . Y se me ocurrió que podía amalgamar las dos actividades: la soda y el teatro", cuenta.
En 2002, de esa conjunción nació La Sodería. "Empezó como una escuela de teatro. Más tarde apareció la necesidad de un espacio de expresión ", dice Guerra. Los profesores eran Adrián Blanco y Gustavo Garzón, que siguen dando clases en la misma sala donde por las mañanas los operarios fabrican la soda.
Cuando hay función, toda la familia se reparte las tareas en el teatro. "Mi hijo Alejandro se instala en la boletería y mis hijas Julieta y Bárbara son las camareras -cuenta Pili-, es todo muy familiar menos lo que ocurre sobre el escenario, que es totalmente profesional".
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