Rápido:
¿qué país estaba gobernado por los talibán
y servía de base a Al Qaeda? La respuesta no es fácil
para los jóvenes estadounidenses: el 40 por ciento no tiene
la menor idea, a pesar de que Estados Unidos libró el año
pasado una guerra con Afganistán que duró más
de dos meses. Más aún, sólo un 17 por ciento
de los jóvenes de la gran superpotencia mundial fue capaz
de señalar a Afganistán en un mapa.
¿Y qué saben sobre Irak, cuando el presidente George
Bush está a punto de lanzar una guerra y el tema está
en la tapa de todos los diarios? Muy poco, ya que un 87 por ciento
no pudo identificar al país liderado por Saddam Hussein en
un planisferio. No es raro a la luz de otros datos sorprendentes
que arrojó el sondeo: la mitad no pudo marcar la ubicación
del estado de Nueva York, donde se produjo el mayor atentado terrorista
de la historia. Y el 11 por ciento no pudo siquiera señalar
dónde quedaba Estados Unidos.
¿Es un consuelo saber que un 27 por ciento acertó
con la ubicación de la Argentina en el mundo? Puede ser,
aunque pocos erraron a la hora de señalar a la minúscula
isla perdida en el océano Pacífico donde se filmó
el reality show "Survivor".
Un reciente sondeo diseñado por la organización Roper
para National Geographic Society encendió la alarma en las
escuelas y en los centros de estudios internacionales de EE.UU.
porque demostró que los jóvenes estadounidenses tienen
serios baches en los conocimientos geográficos y de los conflictos
en el mundo, aun después de los atentados del 11 de setiembre
del 2001.
El panorama resulta más que preocupante si se tiene en cuenta
que en pocos años estos muchachos serán funcionarios
y líderes en la única superpotencia mundial. Ya con
los actuales hay algunos problemas: sólo basta recordar,
por ejemplo, que la agencia de clasificación de riesgo Standard
& Poors situó hace poco a Buenos Aires en la República
Federativa de Brasil.
El estudio de National Geographic Society fue realizado entre jóvenes
de 18 y 24 años de ocho países. Aunque se detectaron
problemas en todos los estados, los suecos marcharon a la cabeza
de las respuestas correctas. Le siguieron, en este orden, los alemanes,
italianos, franceses, japoneses, británicos y canadienses.
Los estadounidenses quedaron penúltimos y apenas superaron
a los mexicanos, que figuraron en la cola.
"Los resultados son particularmente desalentadores a la luz
de los ataques del 11 de setiembre, que traumatizaron a Estados
Unidos y revelaron que nuestro destino está conectado con
el resto del mundo", dijo a Clarín Robert Pastor, profesor
de Relaciones Internacionales de la American University y ex asesor
del ex presidente demócrata James Carter en asuntos mundiales.
"No comprenden la conexión entre la geografía
y sus vidas. No es tan obvio cuando uno es ciudadano de un país
continental, pero las escuelas públicas de EE.UU. no están
educando bien a nuestros jóvenes", agregó.
Entre varios otros puntos, el estudio reveló que:
· Un 80 por ciento de los estudiantes estadounidenses fue
incapaz de identificar a cuatro países que han declarado
oficialmente que poseen armas atómicas.
· Un 64 por ciento no sabe cuáles son los países
que se disputan la región de Cachemira, a pesar de las serias
consecuencias a nivel nuclear que puede disparar el conflicto.
· Un 29 por ciento no supo identificar cuál era el
océano Pacífico, a pesar de que cubre el 33 por ciento
de la superficie terrestre y baña la costa oeste estadounidense.
· Sólo un 37 por ciento señaló correctamente
la ubicación de Gran Bretaña, el tradicional aliado
político y militar estadounidense.
|
Y más de la
mitad no tiene idea de dónde queda la India, a pesar de que
es un país que alberga al 17 por ciento de la población
del mundo.
Sobre este tema, el sondeo ofreció una "perlita":
mientras que la mayoría de los encuestados en el mundo acertó
la cantidad de la población estadounidense, un tercio de
los jóvenes en Estados Unidos dijo que la población
de su país es de entre 1.000 millones y 2.000 millones de
personas. Una exageración total, si se tiene en cuenta que
sólo viven allí 289 millones.
Harry Harding, decano de la Elliott School of International Affairs
de la George Washington University, trata de encontrar una explicación
a este fenómeno. Consultado por Clarín, Harding cuenta
una anécdota: "Cuando leí los resultados del
sondeo llamé a una amiga en China y le conté que trataba
de explicar por qué a los jóvenes estadounidenses
les importa tan poco lo que pasa en el mundo que los rodea. Mi amiga
inmediatamente me contestó: '¡Es porque piensan que
ellos son el mundo!'".
"Y el sondeo de National Geographic Society sugiere que esa
mirada es válida", agrega Harding. "Mi impresión
es que aquellos que piensan que son el mundo, o que exageran la
posición de su país en el mundo, perciben menos la
necesidad de entender a los otros."
Harding fue convocado por The National Geographic para asesorar
a una coalición de representantes de centros de enseñanza
de estudios internacionales, de medios de comunicación, del
ámbito educativo en general y de empresas como SeaWorld/Bush
Gardens Adventure Parks, que desarrollará una campaña
nacional para incentivar el estudio de la geografía y los
asuntos globales.
"Para mí, las lecciones de este estudio son claras.
Necesitamos incrementar la exposición de nuestros ciudadanos
al resto del mundo, como una manera de estimular y mantener su curiosidad.
Necesitamos producir una visión más apropiada y ajustada
de la posición relativa de los Estados Unidos en el mundo.
Pero, sobre todo, necesitamos demostrar la relevancia del resto
del planeta, y en ese sentido, mostrar que los problemas internacionales
son importantes e interesantes".
El estudio no se limitó al mero diagnóstico. De alguna
manera, también detectó que los conocimientos geográficos
y mundiales aumentan fundamentalmente con la cantidad de viajes
que hacen los chicos, con el manejo de otro idioma y el uso de Internet.
En los países que obtuvieron mayor puntaje —Suecia,
Alemania e Italia— al menos un 70 por ciento de los jóvenes
había viajado al exterior en los últimos tres años
y la mayoría hablaba más de un idioma (en Suecia,
un 89 por ciento).
En cambio, en Estados Unidos y México sólo un 20
por ciento de los jóvenes había viajado recientemente
a otro país y la mayoría habla sólo un idioma.
Respecto de la resistencia a aprender otras lenguas, Harding explica
que "no es difícil imaginar por qué: ellos perciben
una menor necesidad que los países no anglófonos.
De la misma manera, puedo adivinar que los estadounidenses no conocen
demasiado sobre la cultura extranjera porque asumen que el resto
del mundo es como ellos".
Harding, que está en activa campaña para intentar
aumentar el interés de los jóvenes estadounidenses,
está preocupado: "Si somos ignorantes de lo que está
pasando fuera de nuestras fronteras, perderemos nuestra habilidad
de anticipar, reaccionar y hasta modelar los acontecimientos que
pueden tener un gran impacto en nuestro país.". Y él
no tiene dudas: "El conocimiento de los problemas internacionales
no es un lujo, es una necesidad."
|