Fue
adquirido por una clínica privada
- Ese país tiene una población de 1000 millones
de habitantes y anualmente compra más de 20 aparatos de
este tipo
- Cada unidad cuesta alrededor
de 300.000 dólares
La empresa rionegrina de tecnología Invap confirmó
ayer que ha cerrado su primera venta de una unidad de radioterapia
en la India, un equipo Teradi 800 diseñado en Bariloche y
construido en la ciudad de Buenos Aires, por un precio -Invap no
quiso dar precisiones- de alrededor de 300.000 dólares. El
aparato fue adquirido por una nueva clínica privada en la
ciudad de Cuttack, a 320 kilómetros de Calcuta, y -aunque
Invap tampoco lo confirmó- podría ser inminente la
venta de un segundo. Así, esta empresa debuta en un mercado
de 1000 millones de habitantes que cada año compra más
de 20 unidades.
"Entrar en la India costó cuatro
años", reconoce el doctor Eduardo Rodríguez Lubary,
del Area de Medicina Nuclear de Invap. Tras un comienzo difícil
a fines de los años ochenta, cuando se diseñaron las
primeras máquinas Teradi, y la concreción en los noventa
de las primeras exportaciones (pese a la paridad tan desfavorable
entre peso y dólar), ahora parecen por fin soplar buenos
vientos para el sector biomédico de Invap. Hace pocos meses,
tras más de una década de campaña, Invap logró
también su primera venta en otro mercado biomédico
grande: el brasileño.
Brasil y la India, países con mucho mayor
desarrollo tecnológico que la Argentina, quizá terminen
siendo hitos en el camino a una mayor exportación de productos
complejos argentinos. Como dato, los hospitales públicos
de Brasil necesitarán 60 unidades más para ir llegando
a la capacidad de radioterapia que, según la Organización
Mundial de la Salud (OMS), necesita ese país de 180 millones
de habitantes.
Invap es un fabricante pequeño y relativamente
nuevo en el mercado de medicina nuclear, del que participan Canadá,
Alemania y Estados Unidos. Sin embargo, le alcanzaría con
un porcentaje pequeño de los mercados brasileño o
indio para cambiar su escala de producción casi artesanal
y bajar aún más sus costos, que son atractivos. |
Remontando desventajas
"El Teradi 800, nuestro caballito de batalla
-dice Rodríguez Lubary-, es una máquina totalmente
computarizada, el equivalente de un automóvil con equipamiento
full . Y cuesta lo mismo que el equipo canadiense más barato,
controlado manualmente, equivalente a un auto base , sin equipamiento."
Tanto para el radioterapeuta como para el paciente
con cáncer, el control computarizado no es un dato menor.
Las unidades de gammaterapia son enormes máquinas de varias
toneladas, en las que un cabezal (dotado de una "fuente"
de cobalto 60 que emite un haz de rayos gamma) traza órbitas
alrededor del cuerpo del paciente con cáncer.
Los complejos movimientos de la camilla y el
cabezal intentan lograr que esta radiación invisible y destructiva
"ilumine" con la mayor puntería posible el tejido
tumoral (que puede adoptar formas tridimensionales muy irregulares),
y deje intactos nervios y tejidos nobles adyacentes o inmersos.
Junto a una perfección electromecánica casi exquisita,
el control computacional de estos movimientos asegura mayor mortandad
de células malignas y menores daños colaterales.
Los equipos de gammaterapia existen desde hace
medio siglo, y más allá de una mayor complejidad de
movimientos y mayores potencias de irradiación cambiaron
bastante poco. Hoy existen unidades de primera generación,
de control manual, y de segunda, con control computacional. Invap
debutó en esta tecnología con el control computacional:
en los ochenta fabricaba incluso la computadora del sistema. El
éxito del equipo argentino se ha debido en buena medida a
que es de segunda generación, pero se vende al precio de
los de primera.
Pese a ello, la dificultad de Invap en cada nuevo
mercado biomédico por abrir reside en que durante los ochenta
y los noventa el perfil de la Argentina como exportador se "primarizó".
Cada exportación a América del Sur o Medio Oriente
-y ahora a Lejano Oriente- supone convencer al "establishment"
médico local, así como a sus autoridades regulatorias
nucleares y de salud pública, de que un producto argentino
puede tener la misma o mayor perfección informática
y electromecánica que uno canadiense. Y aun así, ser
más barato.
La buena noticia es que Invap lo está
logrando. |