Una hora
después de salir de París, los automovilistas que
toman la ruta hacia Bruselas divisan un cartel que dice: "Blérancourt.
Museo de la amistad franconorteamericana". Muy pocos toman
el desvío.
El museo se encuentra en medio de las ruinas
de un castillo, en el lugar donde, con ayuda norteamericana, los
franceses detuvieron la invasión alemana durante la Primera
Guerra Mundial. En mi condición de profesor norteamericano
de historia francesa participé en la labor de una comisión
franconorteamericana que tenía a su cargo la reestructuración
de las exposiciones a fin de que las mismas reflejaran los contactos
entre nuestros países durante los últimos cinco siglos.
Trabajamos juntos durante dos semanas de los
años 1997 y 1998, y discutimos las complejidades de la historia
de nuestros malentendidos culturales. ¿Por qué los
franceses consideraban que Jerry Lewis era un profeta dadaísta?
¿Cómo podían los norteamericanos abordar a
Marcel Duchamp como si se tratara de Picasso? Coincidimos en que
las relaciones franconorteamericanas se basaban en malentendidos
creativos, en una serie de desacuerdos cordiales.
Nuestros países no se comprenden desde el inicio de nuestra
alianza, que se remonta al siglo XVIII. Los franceses imaginaban
que del otro lado del océano había nobles salvajes;
nosotros, por nuestra parte, evocábamos la imagen de jacobinos
devoradores de hombres.
¿Qué fue lo que nos mantuvo unidos? Nuestros intereses
personales, sin duda. Gran Bretaña era nuestro enemigo común
y luchábamos contra los horrores del tráfico de esclavos.
Teníamos en común, por lo tanto, el compromiso con
los ideales del Siglo de las Luces. En tanto repúblicas,
abordábamos un destino común en medio de un mundo
hostil y brutal.
La fuerza de la gente
La afinidad que unió a Francia y a los Estados Unidos no
era consecuencia de argucias históricas ni de ninguna mano
invisible. Se estableció gracias a hombres y mujeres que
pertenecían en su mayor parte a la elite educada, pero también
gracias a los soldados norteamericanos y franceses de la Primera
Guerra Mundial. Franklin y Jefferson se granjearon la adhesión
de los franceses con tacto y diplomacia. Lafayette y Condorcet respondieron
de la misma manera. |
¿Dónde
está la diplomacia en la actualidad? ¿Los
llamamientos a boicotear productos franceses que se escuchan en
el Congreso norteamericano son indicio de una comprensión
profunda de la crisis diplomática y de la historia que la
sustenta? ¿Podría ser que el presidente francés,
el ministro de Relaciones Exteriores francés, la prensa francesa
y la gran mayoría del pueblo francés tuvieran algo
que decir que fuera de interés para los Estados Unidos? Necesitamos
la falta de acuerdo de nuestros aliados, no un respaldo ciego.
En la actualidad, la diplomacia viene de Francia.
Los franceses presentaron argumentos sólidos contra una guerra
precipitada. Destacaron la ausencia de una relación importante
entre Al Qaeda e Irak, lo que se podía ganar de seguir adelante
con las inspecciones de las instalaciones militares iraquíes,
la factibilidad del aislamiento, la ineficacia de una respuesta
violenta al fundamentalismo musulmán y el costo aterrador
de la guerra en términos económicos, políticos
y, sobre todo, humanos: centenares de miles de víctimas inútiles.
Una alianza implica un debate permanente. Los
franceses nos prestan un gran servicio como aliados al oponernos
argumentos, y van en camino de quedarse con la última palabra,
no porque sean más fuertes, sino porque razonan mejor.
¿Cómo contestamos nosotros? Con argumentos débiles
y contradictorios en las Naciones Unidas, mediante una diplomacia
deficiente en el plano mundial y, en el ámbito interno, con
estereotipos hostiles del tipo del siglo XVIII.
Los malentendidos mutuos son más importantes que nunca, y
nunca fue tan grande la necesidad de superarlos.
Nos precipitamos
hacia una catástrofe. Tenemos que aminorar
la marcha, reflexionar, tomar el desvío de Blérancourt
y meditar sobre el aspecto positivo de las relaciones franconorteamericanas,
sobre el legado de Condorcet y Lafayette, de Franklin y Jefferson.
|