10 de Agosto de 2003
Silvia Naishtat.
DE LA REDACCION DE CLARIN
¿Uno nace o se hace empresario en la Argentina?
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Creado hace diez años por iniciativa de Amalita Fortabat y del fallecido presidente de YPF José Estenssoro, el Eseade se publicita a sí mismo como un semillero de empresarios. Allí se aprende a gerenciar desde una industria textil a un club deportivo. A Manuel Quintana, el secretario académico, se lo ve pasear inquieto por las aulas con su autor de cabecera, Israel Kizner, bajo el brazo. "El empresario es un innovador continuo que no sólo descubre necesidades sino que vive creando nuevas necesidades", dice. ¿Existe ese espíritu en la Argentina? Quintana lo duda.

Pero la realidad es muchas veces caprichosa. "En este país donde varias generaciones construyeron sus empresas en base a los generosos créditos del Banade (el extinto Banco Nacional de Desarrollo) o vendieron sus compañías en el momento justo, surge de abajo de las piedras una vitalidad empresaria sorprendente", señala Lisandro Bril, director de la fundación Endeavor, que apoya a emprendendores.

¿Surgió una nueva camada? Para Federico Sturzenegger, director de la escuela de negocios de la Universidad Di Tella, no se trata de una cuestión de edad. "Hay dos modelos bien diferenciados, los empresarios que crean valor y los que buscan rentas", pontifica el economista.

En el IAE, de la Universidad Austral, prefieren ponerle números al fenómeno. Ellos realizan el Global Entrepreneurship Monitor. Y éstos fueron algunos de los resultados en la Argentina durante el dramático 2002:


Con un 14,2% de tasa de actividad emprendedora, el país está entre los cinco primeros del mundo, después de Chile y Corea.
En parte porque no tienen otra alternativa, 7 de cada 100 adultos está embarcado en un nuevo negocio.

Si bien ser emprendedor dista de la más abarcativa y compleja tarea de ser empresario, en el IAE vinculan ambas actividades. Por cierto, en los dos casos resulta muy difícil. Falta crédito, los trámites burocráticos tardan el triple y es mucho más costoso.

Los expertos coinciden en que la gente igual da la pelea. "Argentina, rica en recursos naturales, se beneficia de una población que aún conserva un alto nivel de instrucción y posee un sector agrícola orientado a la exportación y una base industrial diversificada, que son una fuente de oportunidades", apuntan en el IAE.

¿Alcanzará para llegar a formar una clase empresaria como la paulista o la chilena?

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