En la catástrofe
económica que se vivió a comienzos del 2002, los clubes
de trueque fueron para la empobrecida clase media una verdadera
tabla de salvación. La economía ha comenzado a recuperarse,
pero no demasiado. Sin embargo, la clase media abandonó el
trueque.
Estos mercados donde se podían intercambiar
productos y servicios contabilizaban 6.000 clubes en todo el país,
según algunos cálculos. Hoy apenas quedan 1.000. Todos
coinciden que alrededor de cinco millones de personas llegaron a
sobrevivir gracias al trueque.
Hay distintas interpretaciones de por qué
pasó lo que pasó. Rubén Ravera, cofundador
de la Red del Truque relaciona el mecanismo de trueque con los más
empobrecidos. "Cuando aparecieron los planes sociales, la mayoría
de los usuarios del club, migró".
El trueque funcionó como red de contención
social. De acuerdo a ese razonamiento, los planes asistenciales
desanimaron a quienes podrían haberse beneficiado usando
el dinero de esos mismos planes para comprar materiales e insumos
y seguir ligados al trueque.
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Desde la vereda de enfrente, Heloísa Primavera, de
la red del Trueque Solidario, apunta a graves irregularidades cometidas
por gente de los clubes y por fuera de esa organización.
"La clase media y media baja era la gran usuaria del trueque
que le permitía reunir hasta 4 salarios mínimos por
mes. Pero hubo falsificación de créditos ( el dinero
que se utilizaba para el trueque). Y eso fue un golpe a la confianza
de la gente. Se ha perdido el entusiasmo", sentenció
Primavera.
Sólo anuncios
Cuando la falsificación de créditos
se hizo pública, el Gobierno se comprometió a ayudarlos
con programas que facilitaran la transparencia y a poner en marcha
una línea 0-800 trueque. Hasta ahora no se concretó.
El club del Trueque nació
en 1995 en el garaje de la casa de un psicólogo en Bernal.
La Red Global de Trueque Solidario salió a la luz en 1997.
De acuerdo a Heloísa Primavera, en general se asoció
la movida a una forma de "intercambio primitivo", donde
alguien llevaba un pullóver y salía con una licuadora,
a semejanza de lo que ocurría en alguna placita del Palermo
sensible.
Para la experta, sin embargo, el trueque
no es eso, sino un lugar donde muchos ofrecen trabajo voluntario
para "disminuir la brecha entre los que se siguen cayendo del
mapa y los que aún no corren riesgo". Pese a los cierres
de los clubes y a otras lecciones amargas, el trueque sigue representando
valores positivos.
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