P Parece mentira pero están a punto de cumplirse 100 años del nacimiento de Ricardo Balbín. . Este hombre que a veces parecía introvertido, aunque en realidad estaba ensimismado en los pensamientos más grandes que lo impulsaron. Recuérdese, por ejemplo, cuando dijo: "Todo lo que hice fue con convencimiento. Con frecuencia he pensado que cumplir con el deber es fácil. Lo importante, es saber dónde está el deber". Había en él, sin duda, un exceso de humildad y una pizca de timidez que se transformaba en una montaña de emoción cuando pronunciaba un discurso, como si extrajera de pronto con fuerza inusitada todos esos silencios para convertirlos en fogosidad, en altruismo, o simplemente en patriotismo. . Era afable, tenía paciencia para escuchar, salvo cuando terminaba de pronunciar un discurso. Permanentemente hacía docencia. Era como un río manso, que solía transformarse en torrentoso en la tribuna y en una catarata cuando debía defender las instituciones. . Algunos sostienen que de tan brillante oratoria no solían extraerse muchos mensajes, y tal vez sea cierto, porque en la época que le tocó vivir tuvo que convertirse en un luchador incansable y ejemplar por la libertad, el federalismo, la unión nacional en democracia, y los derechos de la mujer, como lo prueban todos sus esfuerzos para llevar adelante la "Asamblea de la Civilidad", la "Hora del Pueblo" y la "Multipartidaria", y sus intervenciones parlamentarias. Y fundamentalmente su discurso, por todos conocidos, ante la muerte del teniente general Perón, que reiteradamente había reivindicado la política. En cada uno de sus discursos, sin olvidar nunca referencias muy claras a la igualdad, expresaba su preocupación fundamental: convencer a cuantos lo escucharan de que no había que abandonar la lucha por los principios esenciales de la Unión Cívica Radical y fundamentalmente, por la libertad. Todo lo hizo con abnegación, austeridad y casi en la pobreza. . Que nadie bajara los brazos, "porque la dignidad argentina exigía continuar la lucha". El desafío era presentar batalla cívica, política, moral, batalla de ideas, cada vez que la Argentina fuese escarnecida por el oscurantismo. Protagonista y abanderado de esta lucha, recorrió todo el país, defendiendo y afirmando que la libertad política no es un fin en sí misma o un hecho autónomo, sino un elemento indisociable de la justicia social, y que el desenvolvimiento económico sin libertad política y justicia social es una nueva forma de esclavitud, porque "la peor tiranía para nosotros no es la del sable, sino la del privilegio que lo engendra". . Después de su tarea en el Revisionismo bonaerense forma el Movimiento de Intransigencia y Renovación. Me voy a referir exclusivamente a un acápite de la declaración de Avellaneda del 4 de abril de 1945, titulada El Radicalismo no quedará en la zaga: "En esta época de tránsito entre las viejas fórmulas económicas y sociales y las nuevas que se modelarán en el futuro, el radicalismo no quedará a la zaga de la profunda revolución que está operando en el mundo, porque sus hombres están bajo el influjo transformador de la doctrina del partido que no reconoce otros límites que los impuestos por la moral, la razón, la justicia, la libertad y los ideales de nacionalidad". Este breve párrafo sintetiza a mi juicio la voluntad del Movimiento. . Ya siendo diputado nacional sostuvo, durante una intervención en el recinto, que no se había tenido reconocimiento para la Unión Cívica Radical puesta al servicio de nuevas conquistas sociales. "El Radicalismo auspició la derogación de la Ley de Dirigencia, que provocaba la expulsión del país de dirigentes obreros. Cuando se suscribió la iniciativa del aguinaldo se dijo que los radicales éramos demagogos. Cuando nos ocupamos de los cesantes de los ferrocarriles se dice que sacamos dividendos políticos; nos ocupamos de los desalojos y también sacamos dividendos políticos; nos ocupamos del agro y somos comunistas; de la universidad, y también hacemos política", dijo.
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En la oportunidad de su desafuero, previo a su encarcelamiento, expresó: "Así viví mis años de lucha ciudadana desde 1930 hasta hoy. Y ahora me encuentro frente a esta ficción que me entristece. Algunos de los que han de votar esta tarde me aplaudían cuando usaba este lenguaje contra Uriburu. Muchos de los que han de votar esta tarde eran mis amigos en la lucha contra el fraude. ¿Qué culpa tengo yo si sigo creyendo lo de antes y ellos han cambiado, lealmente, sus convicciones? Pero no se puede diferenciar el concepto para modelar nuevas voluntades. Yo no he cambiado. Soy el mismo. ¡Y seré el mismo! Porque éste es ya un deber que se adquiere a cierta edad en la vida cívica no para usufructuar cosas, sino para dignificar pueblos. . "No se mueve la Cámara por propia voluntad. No es cierto. No se mueve el juzgado por propia voluntad. No es cierto. No tiene coraje judicial el juez que ha mandado esa nota; es de los que anduvieron en los pasillos del Congreso este último tiempo, mendigando la ratificación del nombramiento como una definición de que la Justicia se condicionaba al color político de quienes los designaban. . "Demasiadas ventajas tiene el peronismo. Son excesivas las ventajas... ¿cómo quiere que respondamos nosotros cuando dice que somos antipatrias? No sé cómo tenemos que utilizar nuestro lenguaje para contestarle cuando dice que somos traidores al país. ¡Qué lenguaje hemos de usar para decirle al pueblo que no somos antiargentinos dentro de la República? . "Señores diputados: óiganlo bien. Echan a un hombre a la calle para vivir ustedes en libertad sin darse cuenta de que yo seguiré siendo libre, mientras ustedes quedan presos e incapacitados para reaccionar. Si con irme de aquí pago precio como cualquier otro de los luchadores de mi partido; si éste es el precio por el honor de haber presidido este bloque magnífico, que es una reserva moral del país, han cobrado barato; fusilándome, todavía estaríamos a mano." . Para la memoria de Ricardo Balbín, cuyo recuerdo es un orgullo de la política argentina. Este, mi más sentido homenaje para uno de los más grandes luchadores por la libertad. |