| El neoliberalismo a través de sus dos candidatos,
Carlos Menem y Ricardo López Murphy, recogió el 41%
de los votos. Se supone que quienes votaron por esos dos candidatos
optaban por una alternativa económica en donde el mercado es
el rector, el Estado queda reducido a sus tareas mínimas, la
seguridad jurídica está basada en la protección
del capital, para lo cual la estabilidad de la Suprema Corte en su
composición actual es una garantía. La deuda se debe
pagar en su totalidad para 'entrar al mundo', se debe obedecer a las
sugerencias - imposiciones del Fondo Monetario Internacional, se deben
evitar los controles sobre la entrada y salida de capitales, se garantizan
tasas de ganancias de las privatizadas vía incremento de tarifas.
Se debería corregir, proponían los epígonos neoliberales,
algunos errores de implementación de los ' éxitos' de
los noventa, abocarse a las reformas de segunda generación,
como la privatización de la banca pública, acentuar
la autonomía del Banco Central, avanzar en el arancelamiento
de la Universidad, en el desmantelamiento de los organismos de investigación,
mejorar aún más las condiciones para la inversión
extranjera, alinearse con los ganadores y alejarse activa y críticamente
de Cuba y Venezuela y adoptar una actitud prudente con Lula. Entrar
al ALCA, y enviar tropas a todos los lugares sindicados por EEUU como
integrantes del ' eje del mal'. Salvaguardar a la Suprema Corte, como
exteriorización de la continuidad jurídica, privatizar
todo lo que aún pueda quedar pendiente. Avanzar sólidamente
en la apertura de la economía, mejorar el sistema impositivo
aumentando su regresividad con lo que bajaría el peso impositivo
de los sectores económicos concentrados para ' que no se desalienten',
restringir al máximo la emisión monetaria para prever
cualquier posibilidad inflacionaria, derogar lo que pueda quedar de
la legislación laboral para bajar ' el costo argentino', promover
la radicación de bancos extranjeros, conjugar el verbo ajustar
en todos sus tiempos, restablecer el orden garantizando la libre circulación
de las calles, aplicar una política de seguridad basada en
la tolerancia cero. Implementar una política de mano dura contra
delincuentes y piqueteros, reprimir la protesta social y garantizar
el ejercicio irrestricto de la propiedad privada. Devolver las fábricas
autogestionadas a sus antiguos dueños, y cubrir ministerios
y organismos fundamentales con lobbistas , empresarios y representantes
de organismos internacionales en uso de licencia.
Afortunadamente nada de esto ha sucedido hasta el momento con el
gobierno, y el discurso que sostiene es la antítesis. De
manera que ese 41 % debería estar contrariado con las posiciones
adoptadas por el gobierno de Kirchner. Sin embargo, según
una encuesta de Enrique Zuleta Puceiro, el 82,4% tiene la convicción
que el país mejorará y casi la misma cantidad calificó
como buena o muy buena la gestión de Kirchner que fue votado
el 27 de abril por el 22%. Entonces ¿que votó ese
41%? ¿ estamos ante una nueva exteriorización de la
' veleidosa sociedad'? El menemismo se diluye pero ¿están
en pie los valores menemistas? ¿el ganador es el que tiene
razón y hay que sumarse a sus filas hasta que aclare?
La clase media en su concepción más amplia ¿
Se entusiasma por el ejercicio del poder que despliega el presidente,
como ayer la seducía la capacidad de decisión de Menem?
El humorista Enrique Pinti dice en la revista de La Nación
del 22 de junio: 'Lo bueno de tener experiencia es que hay un pasado
del cual sacar enseñanzas. Esto ya me pasó durante
'El infierno de Pinti'. Estrené ese espectáculo en
1995. Auge de la estabilidad total y absoluta. Puerto Madero era
la Meca. Entonces, con las autopistas y la posibilidad de ir a Miami
cada cinco minutos para ver si el Ratón Mickey tenía
fiebre, yo era un sacrílego al decir que las privatizaciones
estaban mal hechas, que el país se iba a la mierda, que Menem
dejaba mucho que desear y que su entorno era de película
bizarra de terror trasnoche en el canal Retro. ¡ Pero que
enojado que está usted! me decía la gente en 1995
y 1996. En 1999 había que pararlos ¿ Por qué
no dice nada de ese turco hijo de puta? Me reclamaba esa misma gente
y me acusaban de menemista porque yo decía que el problema
no era solamente Menem, sino también todo los demás.'
Una actitud típica de segmentos muy grandes de clase media.
Esa que sigue la ola. Que siempre nada a favor de la corriente.
Una actitud que solo se puede cambiar si hay una descolonización
mental. Si se es capaz de analizar la sociedad, más allá
de la pequeña ventanita de como a uno le va en el mercado.
Carlos Alberto Reutemann
Hizo del silencio una exteriorización de la profundidad
de pensamiento. De la dificultad de articular una frase con sujeto,
verbo y predicado, un estilo. Versión delarruista de un advenedizo
al justicialismo, invento político de Carlos Menem, se constituyó
en el potencial candidato ganador del establishment, bien visto
por las franjas de clase media que querían un Menem blanco
y elegante, prolijo y honesto. El hombre le tiene más miedo
a su padre político y sus prácticas políticas
que a la miseria que sus políticas provocaban. Jugó
encubiertamente para el riojano en las últimas elecciones.
Si ganaba el ex presidente, había un Ministerio en su futuro.
Después de la huida vergonzosa del ballottage de su candidato,
sumado a una inundación que junto al fenómeno natural
demostró falta de previsión en la adopción
de recaudos, el Lole sin cambiar de pensamiento intenta cambiar
de escudería. Y en una inimaginable actitud verborrágica
declaró al diario La Capital: ' Yo tengo una dosis de izquierda
mucho más grande que lo que muchos piensan. La verdad es
que aplaudí a rabiar a Fidel en el Congreso, me salió
espontáneamente. Es una figura del mundo, con sus contradicciones,
sus cosas positivas, negativas...Más allá de todo
eso, Fidel es un fenómeno.' Ante estas consideraciones desusadas
adelantó 'Ahora van a salir a decir que el Lole se hizo zurdo'.
Pero no escatimó sorpresas: 'Me gusta la izquierda' y elogió
a Néstor Kirchner.
Y más adelante intentó, en forma muy oportuna, dejar
enterrado su pasado: ' Le digo que no soy Menem, no tengo nada que
ver con él. No tengo ni los trajes, ni los cigarros, ni la
historia, nada de Menem. Si hay una contracara de Menem, ése
soy yo'.
Adolfo Rodríguez Saá
Se presentó a la contienda electoral retomando banderas
y tradiciones peronistas. Remitía permanentemente a su administración
prolongada en San Luis y a su paso vertiginoso y colmado de gestos
de sus cinco días en la Presidencia. Aportó a la campaña
un plan de gobierno donde convivían medidas largamente esperadas
con otras arrancadas del realismo mágico. En algún
momento se perfiló como potencial ganador, pero se fue desinflando
a medida que se acercaba el 27 de abril. San Luis es una provincia
con facetas muy positivas en materia industrial, obras públicas,
escuelas y hospitales. Junto a ello conviven una justicia puesta
al servicio del Poder Ejecutivo y un monopolio gubernamental de
los medios de prensa. Los incrementos de los patrimonios de los
hermanos Rodríguez Saá desde 1983 , no resistirían
un análisis superficial de la AFIP. Las importantes obras
públicas son realizadas mayoritariamente por empresas de
la familia. La magnitud de las medidas insertas en sus 125 propuestas
a realizar en los primeros cien días, producían en
sectores importantes de la clase media antimenemista la sensación
de estar en presencia de un Menem II. Otros, más agudos,
ponían en tela de juicio su fortaleza para asumir un programa
muy ambicioso y soportar las presiones y vendavales consiguientes.
Se recordaba que cuando los hermanos se opusieron a la reelección
de Menem, la SIDE efectúo un operativo que involucró
al Adolfo y su amante con fotografías hartamente complicadas
para un gobernador con veleidades presidenciales. Consumado el operativo,
el puntano corrió a Buenos Aires y fue recibido, a altas
horas, por Menem en Olivos. El penoso incidente quedó olvidado
como la oposición al segundo mandato del riojano.
El segundo episodio ocurrió siendo Presidente. Viajó
a Chapadmalal para una reunión con los gobernadores que le
retiraron su apoyo. Cuando llegó, le habían cortado
la luz y retirado la custodia. Voló a San Luis y presentó
la renuncia acusando de la maniobra a De la Sota. Ambos episodios
insertos en otros, como su ausencia de la Casa de Gobierno por cuatro
meses cuando perdió las elecciones parlamentarias de 1985,
permiten vislumbrar una personalidad de una debilidad inversamente
proporcional a la fortaleza que se necesita para afrontar programas
transformadores.
Realizó una buena elección, pero lejos del ganador
del cual se presentaba como su antítesis. Penoso fue la forma
como su hermano intentó prolongar la aceptación de
la derrota, presentando resultados victoriosos en mesas aisladas.
Recibió a las pocas horas del 27 de abril al ex Presidente,
proclamado ciudadano ilustre de San Luis. La opción para
la segunda vuelta, con Menem como una de las alternativas, no debería
haber merecido dudas. El riojano mejoraba en la comparación
las condiciones de cualquier adversario. Adolfo Rodríguez
Saá se tomó tanto tiempo para anunciar su decisión
en la segunda vuelta, que la huida de Menem lo sorprendió
envuelto en dudas más profundas que la de Hamlet y con una
capacidad de decisión cercana a la velocidad de desplazamiento
del General Alais.
Después de la disgregación de sus fuerzas que llegaron
al 1% en las elecciones a gobernador en Córdoba, alejado
Rico y distante Moyano, parece acercarse a las huestes dispersas
de Carlos Menem. A eso se suma su presunta decisión de apoyar
a gobernador en la Provincia de Buenos Aires a Luis Abelardo Patti.
Sustituir programa por pragmatismo es una de las taras más
repudiada de la larga noche padecida. El slogan acuñado '
A paso de vencedores' parece una burla cruel, cuando queda asociada
al acuerdo con el eléctrico propagandizador de la picana
y al padre de la década infame. De concretarse los rumores
periodísticos se habrá consumado una estafa equivalente
a la de Menem, pero perpetrada encima desde el cómodo campo
de la oposición.
Alvaro Carlos Alsogaray
El pope del liberalismo argentino ha llegado a los noventa años.
Una vida consagrada a la destrucción del país con
una persistencia y contumacia digna de mejores causas. Dos veces
Ministro de Economía, fundador de tres partidos pocos significativos,
Embajador en EEUU de la dictadura de Onganía, sus fracasos
electorales son inversamente proporcionales a su influencia dentro
del establishment y los sectores mayoritariamente liberales de las
Fuerzas Armadas. Su figura es tan emblemática como la de
Mariano Grondona como propagandista de un liberalismo trucho, colonial
e inexistente como tal en las metrópolis. Propulsor de '
La economía Social de Mercado', cultor de la mano invisible
del mercado, enemigo del Estado salvo para hacer negocios en beneficio
suyo y de sus representados, encontró en la década
del noventa la continuidad y aplicación de sus ideas a través
de Carlos Menem. Siempre sostuvo que los males del país comenzaron
en 1943. Fue un propagandizador del terrorismo de Estado (que en
éste caso no le molestaba) y negó enfáticamente
la existencia de campos de concentración en la Argentina.
Ni siquiera tuvo un gesto de humanidad con su sobrino montonero
acribillado a bayonetazos en Tucumán. Sus referentes en el
gobierno, quedaron como paradigmas de la corrupción: María
Julia, Adelina, Alderete. Su cumpleaños noventa fue celebrado,
como correspondía, en el Circulo Militar. El otro orador
fue Julio Ramos, el director del penoso periódico de negocios
'Ambito Financiero'. Los invitados al festejo constituyen un microcosmos
que engloba a los mentores y ejecutores de una política económica
y social colonial.
Coherente en sus incoherencias, reclamó en el discurso de
su onomástico que la Argentina necesita más liberalismo
y se mostró imprevistamente optimista afirmando que 'el país
va a poder salir de la crisis' ( no explicó cuanto de responsabilidad
tienen sus ideas en la misma) y fiel a sus inveterados principios
o prejuicios acotó: ' más allá de la existencia
de los piqueteros'.
Cuando se acerca el ocaso de su vida, la figura de Alvaro Alsogaray
sintetiza un liberalismo inexistente en economía, cuyas penosas
consecuencias padecemos y un reaccionarismo en lo político
que se abraza al fascismo. Si la Argentina ha sobrevivido a la aplicación
de sus ideas, puede considerarse indestructible. A partir de dejarlas
atrás, sólo puede esperarnos el futuro.
Posdata latinoamericana
Mientras Kirchner puebla la Argentina de gestos esperanzadores,
de actitudes dignas que deben prolongarse en actos concretos en
el campo económico, Lula avanza hacia una gigantesca frustración.
Ha emprendido el doloroso y previsible fracaso de seguir las recetas
del Fondo. Ha pasado a ser el ejemplo para los acreedores. Esto
puede tener consecuencias enormes para Argentina a muy corto plazo.
El fracaso brasileño de seguir éstas recetas alejan
a Lula de la burguesía industrial y de los trabajadores,
sus bases de sustentación. En Ecuador, Lucio Gutiérrez
abandonó la lucha antes de empezarla. En contraposición,
Hugo Chávez, mantiene y profundiza su lucha. Parece que los
latinoamericanos estamos condenados a emprender contiendas solitarias
y aisladas. Así estaríamos condenados a repetir la
expresión desesperanzada de Bolívar: ' He arado en
el mar'. Es bueno tener presente una frase de uno de los gestores
de la Independencia Norteamericana, Benjamín Franklin: '
O caminamos juntos, o nos ahorcarán por separado'. Mientras
las banderas estén levantadas y la voluntad de llevarla adelante
firme, la batalla no está perdida. |